viernes, 27 de marzo de 2009

Los cajeros del carreful

El ver la parsimonia con la que pasa los productos cualquier cajero (o cajera) del carreful, o del arcampo, o la tranquilidad con que atiende a los desempleados un funcionario del INEM, haya esperando 1, 5 o mil personas, nos lleva a un tema laboral recurrente y molesto: ¿Por qué en la empresa española se penaliza sistemáticamente a los trabajadores que (valga la redundancia) trabajan más rápido, en lugar de penalizar a los más lentos?

En el caso de los cajeros y los funcionarios del INEM, su actitud es bien clara y comprensible: ¿Acaso va a ganar algo un cajero si despacha a 100 personas al dia, en lugar de a 50? ¿Acaso el funcionario va a ganar más dinero por atender a más gente? La respuesta es no. ¿Por qué iban a trabajar más rápido, entonces? Cuanto más rápido trabaje, más trabajo tendrá después,... ¡y por el mismo precio!

Expliquémonos. Aquí en españa se lleva mucho un deporte llamado 'calentamiento de silla', con visos a convertirse en deporte olímpico. Este deporte lo único que tienes que hacer es llegar siempre a la oficina media hora antes, e irte siempre una hora despues; todo ello, claro, levántándote de la silla el menor tiempo posible (porque si no, se enfría y te descalifican). Lo que hagas durante ese tiempo ya es harina de otro costal; podrás estar igual rellenando informes, que mandándole mails a tus conocidos, incluso si tienes la suerte de que tu monitor apunte hacia donde el dedo de la estatua de Colón (osea, que no lo vea nadie), puedes disfrutar de la inmensa gama de minijuegos flash que pululan por internet. Da igual que ese informe no esté preparado a tiempo 'esque no ha dado tiempo aún', ese debe ser tu credo. De hecho, en un alarde de brillantez, tus jefes alabarán que necesites 3 horas más aparte de las 8 laborales para terminar ese informe que tu compañero ha terminado ya; cuando se levante e intente irse a su casa, no te preocupes, porque al que mirarán mal será a él.

Muy poquitas son las empresas que trabajan por proyectos o por lo que yo llamo 'trabajo real'. Sospecho que muchos dirigentes de empresa deben llevar en la sangre el 'gen del capataz cortijero', que hace que disfruten viendo a SUS trabajadores al sol horas y horas, independientemente de lo que estén haciendo (qué más dará), mientras supervisa desde lo alto del cortijo.

La moraleja es bien sencilla: si quieres prosperar en una empresa (aún más si es una empresa grande, aunque en las pequeñas ocurra igual) trabaja despacio, calienta mucho la silla y, si es posible, vete siempre el último de la oficina. Si lo haces de otra forma, nadie te lo agradecerá.


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